domingo, 30 de octubre de 2011

Educando a Tarzán (14)

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La jungla, la verdad, había dejado de ser aquel espacio salvaje y primigenio desde que la empresa de safaris fotográficos "The Sleeping Lion" había comenzado a traer grupos y grupos de turistas domingueros que dejaban por todas partes rastros inequívocos de su paso: bolsas de palomitas, latas de Coca Cola, cajetillas vacías de tabaco y periódicos atrasados.


Pues bien, era un lunes y, a la hora de la siesta, Tarzán hojeaba distraído una revista del National Geografic que había quedado abandonada en la terraza del "Namibian Paradise".


Le llamó especialmente la atención una foto de un grupo de mujeres, sentadas en corro, a la sombra de un inmenso baobab, a las afueras de un poblado cualquiera y desnudas, todas ellas, de cintura para arriba. Bueno, a decir verdad, no todas ellas, puesto que una, ligeramente más anciana, aparecía encorsetada con un enorme y horroroso sujetador que parecía como cosa de ortopedia.


Tarzán, como siempre, comentó, perplejo, la cuestión con Chita:


- ¿Quién será esa pobre mujer, que da pena con semejante indumentaria?


- De pobre, nada, Tarzán. Es la mujer del jefe. Y eso que lleva es el ÚNICO sujetador, posiblemente, en toda África. Que ya lo decían los clásicos, Tarzán, y no lo olvides:
"las cosas no son lo que son, sino lo que representan"







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jueves, 27 de octubre de 2011

Aleluyas de Zapopan

Esta cosa del placer 
no sé qué tiene de raro 
pues disfrutas mucho más 
si te dicen que es pecado
Bendito Corazón, gracias te doy por darme la oportunidad de volver a amar y ser amada con un amor prohibido que me hizo sentir lo que siempre había deseado. Yo sé que es pecado, pero lo gozado ya nadie me lo quita y no me arrepiento porque nunca lo olvidaré.

domingo, 23 de octubre de 2011

Educando a Tarzán (13)

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Educando a Tarzán (13)


Quién lo iba a decir. La selva, es bien sabido, siempre había sido un lugar deliciosamente animal y bien estructurado, sometido únicamente a la ley inexorable, original e indiscutible del instinto primitivo.


Los papeles estaban perfectamente diseñados y no cabían discusiones: el león se comía tranquilamente a las gacelas sin ningún remordimiento, la mantis religiosa se zampaba al compañero de jolgorio, después del refocile, del modo en que los humanos, después de consumado el ejercicio, se fuman un cigarro.


Y así sucesivamente. Los ejemplos podrían ser infinitos.


Pero después vinieron misioneros y políticos y la cosa se fue amariconando. Y se hizo popular la odiosa frase "todas las opiniones son igualmente rfespetables".


Cuando Chita escuchaba la sentencia se le subía la sangre a la cabeza y advertía a Tarzán, para que no cayera, también él, en el engaño:


-"Mira, Tarzán, hijo: lo que debe respetarse es el derecho a opinar, pero jamás por igual el resultado. Hay opiniones, como esa que defiende la sentencia, que resultan ingenuas o mal intencionadas. Otras veces, son tan asquerosas e insufribles que deberían ser atacadas con furor y rabia".

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miércoles, 19 de octubre de 2011

Aleluyas de Zapopan

Si un día te pones malo
 y la cosa se complica 
cómprate unos buenos perros 
y no pises la botica
que la Virgen de Zapopan,
si la rezas noche y día,
convertirá a la huesuda
en excelente comida


En mi recámara se presentó la muerte en persona.  Yo, aterrada, le recé a Nuestra Señora de Zapopan para que la espantara y ella les dio el valor a mis perros para que la atacaran y la muerte desapareció sin llevarme.  Doy gracias a la Virgen Santísima.


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domingo, 16 de octubre de 2011

Educando a Tarzán (12)


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Versión Narrada


Educando a Tarzán (12)


Versión escrita
Los cambios de estación producían en Tarzán, año tras año, un efecto realmente devastador: al menos, los primeros quince días, iba arrastrando por cada rincón de la selva una feroz melancolía.


Buscando cobijo frente las lluvias tropicales o el calor pegajoso de las horas del bochorno, se explayaba contando, a cualquier bicho que le hiciera compañía, la terrible sensación de soledad que le producía el verse tan distinto y tan poco preparado para la lucha, la caza o las rutinas cotidianas.


Chita presenciaba aquellos desahogos  con cierta incomodidad y desaprobación en la mirada y, después, ya solos, en las horas frescas del crepúsculo, amonestaba al pupilo:


-Tarzán, hijo: no cuentes las penas a los amigos.  ¡Que los distraiga su puta madre!

jueves, 13 de octubre de 2011

Aleluyas de Zapopan

Si quieres un buen milagro
 para estar agradecido 
no hay ninguno más sonado 
y más veces repetido 
que este que voy a contaros
 si no dudáis que ha ocurrido.
Lo cierto es que estaban hartos 
de aguantar a los vecinos 
(menos mal que los marcianos 
los han llevado consigo 
dejando a los que quedaron 
todo para ellos solitos). 
 Y yo pregunto asombrado 
ante tamaño prodigio 
¿qué pensarán del milagro
 los que fueron abducidos?

Cuando regresamos al pueblo por la mañana, después de visitar a unos parientes, mi familia y yo vimos que un OVNI se había llevado a todos los habitantes del pueblo.  Nosotros damos gracias a la Virgen de Zapopan porque el OVNI no nos vio y ahora tenemos todo el pueblo para nosotros solitos.


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martes, 11 de octubre de 2011

El Oficio de mirar






"A los ríos pequeños, sin historia
les quiero preguntar.
A los ojos de luz superficiales,
a las manos amigas de estrechar".



Qué poco me dicen, la verdad, las fotos de paisajes de lugares que nunca he recorrido.

Las fotos verdaderas sólo se llenan de vida cuando te abren la puerta secreta del mundo de los sueños.

El oficio de mirar (y el oficio de escribir que, si vas a ver, no es otra cosa que mirar con las entrañas) no es dar testimonio de las cosas, sino dejar constancia de lo que alguien ha vivido en gozosa compañía con los otros, con la tierra, con las cosas.

Y sólo cuando la mirada del fotógrafo y del escritor beben juntos de las luces, los colores, el recuerdo y la nostalgia, el latido y los rincones de su villa natal en el Poniente, “entre el rumor del Burbia y el Valcarce”,  sólo entonces, puede descubrirse en toda su belleza, por ejemplo, “el breve tren irrelevante, pequeño tren, formado como tantos hombres con vocación a la belleza” y cantar su belleza subsidiaria.

La gloria palpitante de lo pequeño, de lo  humilde y silencioso.

Antonio Pereira y Robés, compartiendo aquí la sublime complicidad de la mirada, nos muestran limpiamente el  universo casero y familiar , intimo y suyo (tan suyo, tan nuestro, tan de todos) y nos invitan a recorrerlo mansamente  dejándonos pensar, una vez más, que el milagro no está fuera, que sólo hay milagro en la mirada. 

Francisco Flecha.

sábado, 8 de octubre de 2011

Educando a Tarzán (11)


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Versión narrada


Educando a Tarzán (11)

Versión escrita

  Habían pasado ya diez días de un llover continuo y torrencial sobre la selva.  Días y días de una lluvia feroz y primitiva.  Del ambiente fresco y perfumado de la primera llovizna se había pasado a la pesada sensación de la penumbra permanente y el martilleo constante del agua sobre las hojas.


Tal vez todo ello, o la obligada inactividad en el refugio, habían provocado en Tarzán un estado de febril melancolía que le empujaba a escribir larguísimos y lánguidos poemas de penas y de ausencias, excesivos en la forma y escasos en el fondo.


Chita leía, indulgente, los poemas del pupilo y, escogiendo las palabras para no herir sus sentimientos, aunque sin renunciar, al mismo tempo, a la tarea educativa que se había impuesto, le advirtió, doctrinal y cariñosa:


- Convéncete, Tarzán, hijo: en la literatura, como en el sexo, el exceso y el tamaño no mejoran, necesariamente, el resultado.


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jueves, 6 de octubre de 2011

Aleluyas de Zapopan

Por bien que vayan las cosas
(hablando de los milagros)
siempre te queda en la boca
un sabor un poco amargo.
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Imagina que el marido
por milagro resucita
y todo vuelve a su sitio
gracias a la virgencita.
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Todo sería una fiesta
y la alegría completa
si ya que vuelve el marido
se queda la suegra tiesa


Fausto Ceballos se murió el 23 de Julio de 1961 y su esposa le pedía a la Virgencita de Zapopan que se lo devolviera y que no se lo llevara y en el velorio, de repente, Fausto se resucitó y agradece a la Virgen que no lo enterraran vivo y su esposa da gracias de tenerlo de nuevo y de que su suegra no se muriera del susto.

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miércoles, 5 de octubre de 2011

El día que Fulgencio se viste de guapo



J. Revuelta/Ical / Valladolid

La sede de la Presidencia de la Junta de Castilla y León acoge hoy, a partir de las 19:30 horas, la entrega de Premios de la 26 edición de los galardones Francisco de Cossío de Periodismo, que reconocen la labor realizada por los medios de comunicación durante el último año y que consta de siete categorías, de las que saldrá un premiado al mejor trabajo del año, que se dará a conocer durante la ceremonia, al que se suma el de trayectoria profesional, que esta vez ha recaído en el fotógrafo burgalés Federico Vélez, quien tres años después de jubilarse y tras dedicar 40 años a la profesión, recibió el galardón “con sorpresa”. 
La Crónica de León vuelve a estar presente, un año más, con la mención especial, dentro del apartado de Igualdad, que ha merecido el redactor jefe de Vivir de este periódico, Fulgencio Fernández, ganador ya de este prestigioso galardón en 2001, por una serie de reportajes sobre mujeres pioneras en diversos campos profesionales coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Mujer. El día de darse a conocer estos premios el veterano periodista leonés reconocía que “el mejor premio sería que estas mujeres (la primera conductora de un autobús de viajeros, la primera taxista, una pionera de la medicina ‘desterrada’ a un harén, la segunda aviadora de este país, la creadora de los comedores escolares para pobres, madres de más de diez hijos...) supieran que han sido protagonistas, recordadas y valoradas”, señalaba Fernández.
También confesaba nuestro compañero su satisfacción porque fuera un reconocimiento en este apartado de igualdad y de reivindicación del papel de la mujer. “Es algo genético, tuve la desgracia de no conocer a mi padre que murió cuando yo era un niño y mi abuelo murió un mes antes de nacer mi madre, por lo que crecí entre mujeres extraordinarias, trabajadoras, y me lleva dios, como dicen en mi pueblo, cuando se duda del papel de las mujeres en el profundo cambio que ha sufrido esta provincia a base de un trabajo tan callado como olvidado. En los reportajes hay una madre de diez hijos que, a la vez, atendía el ganado, araba las tierras... y otra de Valdeón que subía cuatro veces al día a Collado Jermoso cargada de piedras y material de construcción”.



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