sábado, 11 de febrero de 2017

Hortus Sanitatis






La virtud de la engañosa flor de loto: la flor que borra los recuerdos.

Llegó Odiseo con sus hombres, empujados por los vientos caprichosos, a la isla que poblaban los hombres comedores de loto y de aquellos sus frutos melosos del olvido.

Cansados y hambrientos, algunos comieron de esos frutos y olvidaron quiénes eran, su lugar de procedencia y el ansia de volver, después de tantos años y peligros, a Ítaca, la hermosa al atardecer.

Vivieron allí hasta su muerte con otras gentes también desmemoriadas.

Pero jamás volvieron a tener ni un hogar, ni amigos, ni familia.

Que la familia, los amigos y la casa no son otra cosa que el lugar que poblamos con recuerdos.

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domingo, 29 de enero de 2017

Hortus Sanitatis







La dudosa naturaleza del calamar.

Cuando Fray Alipio abandonó la seguridad de su refugio en el Priorato de Escalada fueron muchas las cosas que tuvo que ir descubriendo como nuevas y que chocaban con lo leído en viejos textos del Scriptorium del convento.

Y no fue la menor la que tuvo que ver con la verdadera naturaleza del calamar, tan distante de la que pretendía Isidoro, el obispo sevillano en su famoso libro sobre "la Naturaleza de las Cosas", donde decía:

"El calamar es un monstruo que da la impresión de ser el resultado de un juego de la naturaleza: tiene la piel cubierta de escamas, se mueve por el fondo del mar con los bancos de peces y, cuando se ha cansado del agua, se levanta con unas alas con plumas que la naturaleza le proporcionó para tal fin y surca el cielo con las aves.  Pero como no puede soportar los vientos, tan pronto como sopla un poco de viento, se ve obligado a regresar al agua, y desciende hasta las profundidades del mar".

Después  de tales desengaños, a nadie le extrañará saber que, desde entonces, pusiera en entredicho las pretendidas virtudes curativas del supuesto calamar y de su tinta y que empezara a sospechar que si el santo obispo explicaba de tal forma la cuestión del calamar, tan conocido, por otra parte, en la Cartagena de su origen,  ¿Cómo podría explicar con más acierto el misterio de la Santa Trinidad?

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jueves, 19 de enero de 2017

El Jardín de las Delicias





Yo no sé cómo hay equipos
que no aprenden la lección:
si quieren ganar partidos
y alegrar a la afición
mucho mejor les vendría
entregarse a la oración
que yo sé de buena tinta
que el Niñito Futbolista
está con la Selección.

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domingo, 15 de enero de 2017

El Jardín de las Delicias






Los milagros de san Judas
siempre son los más sonados
porque hay cosas peliagudas
que resuelven pocos santos:
como es que, por las buenas,
salga la suegra pitando
y deje libre el sofá,
la televisión y el mando.

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jueves, 12 de enero de 2017

Hortus Sanitatis






Ventajas y desventajas del uso y virtud de la cicuta.



Bien pudiera darse el caso de que esta cosa de las plantas tenga sus pros y sus contras.

Pues que Doradía, estando en vísperas de contraer matrimonio con Paulino, por aumentar la lozanía y la turgencia, se encomendó a la sabia doctrina de Anaxilas cuando dice "unte la doncella sus pechos generosamente y muchas veces con el jugo de cicuta para conseguir que se mantengan moderados y estables".

Así lo hizo puntualmente Doradía y el remedio funcionó a la perfección.

Y fue la noche de bodas una fiesta de pasiones y ternuras.

Pero, al alba, Paulino apareció muerto.

Muerto, exhausto y satisfecho.

Que ni el mismo Sócrates llegó nunca a sospechar que la ingesta de la hierba pudiera acompañarse de actividad tan placentera.

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miércoles, 11 de enero de 2017

El Jardín de las Delicias




No creáis que es poca cosa
la cosa de los retables
pues que hasta le gustaban
a la doña Frida Kahlo.



martes, 10 de enero de 2017

El Jardín de las Delicias





Y digo yo, san Juditas,
si no sería posible
que me envíes por SEUR
algunas pocas cajitas
de esas pastillas tan buenas
del Mercao de Lagunita.



domingo, 8 de enero de 2017

Hortus Sanitatis







No hay remedio para el conde en estas tierras.

Aunque estaba escrito desde antiguo que "el excremento de niños que comen pan y carne de gallina cura las anginas" y que "es un remedio de gran ayuda cuando se mezcla con miel y se aplica como linimento en la garganta y el paladar o se da de beber", lo cierto es que, cuando Rodrigo, el hijo único y heredero del Conde de Castilla, llegó a las puertas de la muerte, aquejado por tal dolencia (a consecuencia de un mal aire cogido tras pasarse una fría tarde del otoño pescando tencas en las vegas del Arlanza) fue imposible aplicarle tal remedio porque no hubo modo de encontrar en todo el condado de Castilla niño alguno alimentado con pan y con gallina.

Que solo de nabos y cebolla se alimentan los rapaces de estas tierras.

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jueves, 5 de enero de 2017

El Jardín de las Delicias





Ahora que veo a los amigos
tan contentos con sus gatos
les pido que no exageren
como pasa en el retablo,
que la virgen de Zapopan
no puede con más milagros.

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Vestido con plumas ajenas






LA SOMBRILLA

  Beatriz Basenji


Para  FRANCISCO  FLECHA .



Había sido una de tantas cosas que el Abuelo había traído de sus viajes. Una sombrilla de la India. Si la sabías rotar te narraba una historia a una velocidad imposible de registrar. Es decir: registrabas figuras. Esbozos. Bien podían ser animales corriendo o luchando. Mujeres con sendas capelinas u hombres que se perseguían al infinito.

Si uno deseaba volver a mirar la misma historia, terminabas frustrado, indignado contra ti mismo. Tu único pensamiento estaba en la torpeza de tus manos y en las habilidades del Abuelo que tanto era capaz de arreglar relojes,como hebillas para el cabello, armar un camión pieza por pieza o reparar maquinarias.

Muchas veces los nietos peleamos por la tenencia de la sombrilla y hasta es posible que le hayamos cometido algunos desgarros en la fina tela. Solo cuando nuestra Abuela nos alertó de lo difícil que era reparar aquel destrozo, caímos en la cuenta que la sombrilla era mucho mas que un objeto. Era en verdad una joya que además tenía vida propia.

Alguna de mis hermanas logró concentrarse en aquellos giros con pausa y aceleración. Por años la sombrilla era el vínculo mas estrecho entre los niños de la familia. Lo único que lograba hacernos permanecer horas en silencio. Tal era el silencio que a nuestros mayores les resultaba harto sospechoso, y de tanto en tanto asomaban sin hacer ruido al lugar de los juegos.

Me pregunto si hubo un tiempo en que pudimos haber agotado las historias. En verdad nunca llegamos a percatarnos de ello. Fueron el álgebra, el inglés, las ciencias naturales, las complicadas geometrías , las que nos fueron alejando poco a poco de las historias de la sombrilla.

Algunas veces mis hermanas se vistieron con capelinas como las del cuento para asistir a una boda. Mis primos paseando por las cercanías de una playa se vieron atacados por una jauría de perros abandonados. Llegaron a verse corriendo a toda velocidad para evitar ser alcanzados , y mientras corrían no podían dejar de recordar las escenas de la sombrilla. Más aún: llegaron a imaginar que estaban inmersos en ella.

El primo Horacio - el único de nosotros que había seguido los pasos del Abuelo - se vio detenido en el puerto de
Murmansk luego de haber huido de la persecución de unos policías que le confundieron con un sospechoso de homicidio. Cuanto le ocurría no coincidía con él, pero allí estaba, indefenso, hablando en una mezcla de inglés y español en un puerto ruso. Hasta que finalmente logró que un cónsul que hablaba español le visitase en los calabozos y oyera su historia. Aún así, pasó un largo mes entre las rejas . Cuando finalmente lo liberaron su nave había partido, y con la mejor de las suertes - probando solidaridad con diversos transportistas - pudo llegar al barco apenas unos minutos antes que partiera de Malmö.

Por alguna razón nunca dialogada, la sombrilla cayó en el olvido. Alguien debió guardarla en el entretecho de la casa como un juguete roto y nunca mas se supo de ella.

Fue a causa de las refacciones que se hicieron en la casa de los Abuelos, que nuevamente la encontramos. Estaba como aquel día de Reyes que el Abuelo la había sacado al jardín.
Nos causó una profunda tristeza. Mi hermana , la que sabía entenderse con la sombrilla y le absorbía las mejores historias , hace tiempo se ha marchado al mejor de los mundos posibles.

Horacio se radicó en Australia. Otros primos eligieron países diversos para dedicar vidas y esfuerzos. La sorteamos entre los pocos que quedamos y me ha tocado a mí.

¿No ha querido el Destino que mi mejor amigo viniera a visitarme justo en el momento de llegar a casa con la sombrilla ?

Aunque no la hice girar ante sus ojos, ni le conté historia alguna, se enamoró de ella. Sin que esto signifique un elogio, debo reconocer que mi amigo colecciona telescopios, largavistas, caleidoscopios que aparecen en las casas donde venden antigüedades.

Te la compro, pibe, te la compro!” empezó. A la media hora, sin haber bebido una gota de alcohol, con una voz traspasada de una rara ebriedad continuaba: “Te la compro, pibe, te la compro!”

Se puso tan pesado, que discutimos. Le encajé una trompada. Cayó al suelo tan mal, que los dientes le cortaron el interior del labio inferior y algo de la lengua. Comenzó a sangrar profusamente. Atiné a ayudarle a levantar y llevarlo a la sala de guardia del Hospital. Lo curetearon como acostumbran los médicos. Compré los antibióticos que le recetaron. Lo llevé a su casa y juro por mi santa madre que le pedí, le rogué, que perdonara mi reacción.

No respondió nada, porque la misma anestesia no le permitía hablar. Ni siquiera movió la cabeza para mirarme. Salió del auto como alma llevada contra voluntad.

La Abuela solía decir que uno debe liberarse de los agentes tóxicos. Sean objetos, animales o personas.

Luego de pensarlo bien decidí empacar la sombrilla y enviarla a mi amigo.

Esa misma mañana se la envié a su domicilio hasta con un moño escocés !

Han transcurrido largos dos años. No he vuelto a saber nada de mi mejor amigo hasta este mismo dia, que me crucé de pura casualidad con su esposa. Nos saludamos. Cambiamos esas preguntas protocolares en que todos incurrimos.
Ella intuyendo mi falta de iniciativa para preguntar por mi ex gran amigo, me dice, mirando hacia las losas de la vereda:

  • Antony ya no vive conmigo. Ha regresado con su madre. Se la pasan ambos bajo una sombrilla dentro del living y dicen que el Universo radica en ese sitio. Mas le digo: Lo he visto aplicar alguno de sus telescopios a la misma sombrilla. -

martes, 3 de enero de 2017

Hortus Sanitatis



Las dudas de Frei Martín.


Abierto a todos los saberes, como era Frei Martín Sarmiento, dedicó muchas horas de aquellos sus años en Eslonza al estudio y observación de las virtudes curativas de las plantas.

Pero su espíritu ilustrado le inclinaba a pensar ( y así lo discutió en su día con Feijoo) que los males que parecían curar las plantas (pupas, calenturas, apostemas, almorranas, liendres o sofocos de la matriz) tenían que ver mucho más con la miseria que con los vientos airados de estas altas parameras.

Y, convencido de tal cosa, cambió las cocciones del Marrubio, la Celodonia, la Centaura o la Verbena por jugosos caldos de gallina y medio palmo de torrezno, aún a riesgo de desoír las enseñanzas de maestros venerables.


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lunes, 2 de enero de 2017