jueves 2 de febrero de 2012

Vestido con plumas ajenas



Seis palabras 4 pesetas

Antonio Pereira
"La divisa en la torre"

La criada de la señora que me tenía de pupilo se llamaba Benigna, estaba buena para mis primarias necesidades de entonces y me consentía tocamientos por encima de la ropa. Pero sobre este tema de la pensión no quiero extenderme, porque irremediablemente se hace literatura de costumbres, que no sé por qué está tan mal vista.

Benigna se arreglaba mal con la escritura, yo le hacía los sobres para su novio, pero no las cartas. El novio venía a verla de tarde en tarde, cuando juntaba para el viaje a fuerza de ahorrar y de horas extraordinarias.

Un día coincidí con Benigna en la ventanilla de Telégrafos y el funcionario estaba agobiado y exigía que se le diera completo el impreso. La chica miraba angustiada a su alrededor y al verme se puso colorada y pareció como si titubeara, pero me alargó el papel para que se lo cubriera. Los telegramas eran baratos y aun así se limitaban a casos de mucha desgracia. Con letra clara escribí el dictado desgarrador:

No vengas estoy con el mes.

sábado 28 de enero de 2012

Las patatas


No sabría decir con certeza si fue fruto de una apuesta o de aquellos tiempos crueles de silencio y frío, pero nunca he visto tan cerca y palpitante el rostro del miedo y de la angustia como aquel día de finales del invierno en que Felipe Fernández, natural de San Justo de la Nava, rompió el silencio del enorme refectorio, con los ojos clavados en el, todavía inmenso, plato de patatas, suplicando entre gritos y sollozos:
                -“¡Píncheme, don Telmo, píncheme que me he entelao!”.

.

sábado 21 de enero de 2012

El pescador de sirenas

.




Versión narrada 
El pescador de sirenas 


  Versión escrita
Lourenzo Oliveira, natural de La Puebla del Caramiñal y residente en la villa, de oficio pescador, soltero y sin compromiso, con domicilio en la Ruela do Porto, número 24, donde vivía en estricta soledad desde que falleció su madre con los fríos de febrero del año 74, sintió que su vida había cambiado de forma radical y para siempre el día en que subió a la barca,aunque parezca difícil creerlo, enredada entre las redes y casi escondida entre las xovas, una sirena.


Así como suena: una sirena.


Y cambió, como digo, su vida, de forma radical y para siempre. Mucho más de lo que jamás hubiera imaginado.


Escondió como pudo la pesca, que la gente es mala y envidiosa y, más que nada, por no dar explicaciones (que no era amigo de andar hablando a lo bobo con vecinos) alojó como pudo a la sirena en el pilón que tenía en el patio para lavar las almejas, el berberecho y las navajas.


Fueron días de vino, de besos y de risas. Le volvió la alegría y se hicieron más dulces y más cortas las noches del invierno.


Pero el tiempo y la rutina le hicieron poco a poco consciente de que los placeres primeros llevan siempre consigo, también, inconvenientes.


Fue primero la molestia cotidiana de dormir en el pilón, con el agua enfriándole los lomos y aquella humedad criminal para el reuma. Después, los caprichos de la bella, insoportables para un hombre de costumbres recias y ajeno a los caprichos: que si no le gustaba el pote, que hay que ver, que no me quieres, que por qué no me compras frutas de esas tropicales como aquellas de las islas desiertas del Caribe, que si esto y que lo otro.


Y así, día tras día.


Pero, incluso, a esto fue heroicamente acostumbrándose. Luego comenzaron en ambos, con los primeros días del verano, los cambios paulatinos: se le fue cubriendo a él el cuerpo con escamas, mientras ella cada día estaba mas suelta, más lozana. Se desprendió un día de la cola y resultó una moza guapetona, hecha y derecha, como Dios manda.


Pasados los calores del verano, con los días lluviosos del otoño, ella anda todo el día enredada por la calle, de charla con amigas por la Puebla, de cafés con bollería en la terraza de "Las Brisas".


Y él siente que el pilón empieza a quedarle un poco estrecho, ahora que se ha visto totalmente convertido en un atún de tres arrobas.

jueves 19 de enero de 2012

Aleluyas de Zapopan


Las mujeres del milagro
que se cuenta en este exvoto
se llevaron un buen susto
pero no me creáis tonto
si no se si lo sentían
por el burro y por el gocho
que tenían al cuidado
o estaban pensando en otro
que estaría en la cantina
disfrutando tan orondo, 
(burro y gocho que les dieron
en el santo matrimonio).


Cuando vimos que se avecinaba una tormenta, mi hermana y yo corrimos a meter a los animales al cobertizo, pero apenas metiendo al burro, se soltó la tormenta, tan fuerte que ya no pudimos ir hasta la casa y sólo oíamos como se cimbreaban las maderas y rezamos a la Virgen de la Paloma para que la construcción aguantara el embate de la lluvia y el viento porque por momentos parecía que volaría por el aire.  Damos gracias porque sí resistió y nos protegió a todos.

.

domingo 15 de enero de 2012

La milagrosa curación de Basilio


Basilio, el mudo de Pobladura, rompió a hablar, sorpresivamente, a los 40, el día en que, por primera vez, alguien, un forastero que pasó frente a él, le preguntó, simplemente, cuál era el camino de La Nava

jueves 12 de enero de 2012

Aleluyas de Zapopan

No es malo que los demonios
sean guarros y descarados
y que asalten las bodegas,
sino que sean colorados,
pues la gente, que es muy mala,
creen que esto les ha pasado
por rojos empedernidos,
comunistas descarriados,
que no hacen caso de cruces
ni de rezos de rosarios
y que, ya ves tú por dónde,
sólo temen a los gatos



Unos demonios chocarreros se metían a mi bodega y se comían las frutas y las mermeladas y dejaban todo tirado y con olor a azufre.  Y de nada servía echarles agua bendita o ponerles cruces.  Pero sucedió que mi hermano me regaló un gatito y como todos saben a los demonios les asustan los gatos y gracias a N. S. de San Juan los diablos ya no regresaron nunca.

.

domingo 8 de enero de 2012

Cuentas claras

.




Don Arsenio,  boticario en Pobladura desde hacía treinta años y alcalde cumplidor y puntilloso, llevaba las cuentas del común con el mismo cuidado y pormenor  que acostumbraba en la botica y, en cuaderno dispuesto para el caso, anotaba cada gasto realizado.


Al repasar hoy aquellas cuentas, llama la atención un apunte que refleja tanto la meticulosidad, como se ha dicho, como un cierto desánimo ante la ineficacia burocrática de la Administración Provincial:


"A León, para no hacer nada, cuatro duros".


.

jueves 5 de enero de 2012

Aleluyas de Zapopan

Bien se ve con este exvoto
que no hay nada en este mundo
mejor para los negocios
que pactar sin disimulo.
Mas que sepas, compañero,
que en cosa de los derechos
no trates a los obreros
como si fueran conejos,
que por mucho que te ayuden
todos los santos del cielo
no se verán satisfechos
comiendo berzas podridas
mientras te apropias del huerto
y menos, ya te lo digo,
si por más recochineo
aprovechas sus rebrincos
para hacerte un criadero.



Varios conejos se venían a comer las verduras de mi huerto. Yo le recé a san Francisco de Asis y él me dio el don de hablar con los conejos y yo me puse a razonar con ellos y les prometí que les daría las verduras algo dañadas a cambio de que dejaran en paz mi huerto y ahora tengo criadero de conejos porque ellos me obedecieron y yo les alimento con lo que me sobra y somos muy felices juntos y doy gracias.


domingo 1 de enero de 2012

La autocrítica

.


Versión narrada´
La autocrítica

Versión escrita

Durante mucho tiempo, en aquellos años de juventud, fue referencia obligada de todas nuestras conversaciones de bodega en tardes de amor y vino.


Cualquiera que fuese el punto de partida, la conversación caía siempre, en algún momento, en el recuerdo de alguna tierna ferocidad, conocida por todos, del cabo Picurri.


Siempre se contaban las historias como nuevas, aunque eran siempre las mismas, y siempre las reíamos como si hubiesen ocurrido ahora mismo.


Se convirtió en una especie de héroe de tebeo, orgulloso y exigente, tierno y desvalido, azote y mayoral de la tropa en aquel campamento de reclutas destinado, parecía, a que los mozos de reemplazo de Murcia o Extremadura descubrieran en sus carnes la experiencia irrepetible de las heladas de Enero en las altas parameras de esta tierra.


Los quince años de oficio a golpe de reenganche, la voz un poco rota por culpa del tabaco, del orujo o de los gritos que acompañan la instrucción le daban mucha más autoridad de la que cabría esperar de los galones o de la estampa militar que cabía en su metro sesenta de estatura.


Como de todos los héroes de leyenda, se contaban de él cuatrocientas aventuras de faldas sabiamente entremezcladas y las visitas de otras veinte al coronel a reclamar justicia o protección por la deshonra sufrida en noches de verbena al abrigo de las parvas en las eras.


Porque el cabo, además de otras prendas más íntimas u ocultas tenía un hablar meloso cuando estaba con mujeres que para sí lo querría más de un capitán de la academia.


Incluso, cuando estaba de servicio en el cuartel, sobre todo al llegar los sargentos de complemento (a quienes solía mirar con indulgencia porque, a pesar de sus estudios, no eran militares de raza y de macuto, exageraba, si cabe, el cuidado en la expresión.


Era entonces cuando solía decir, como advirtiendo, aquella frase, al principio de las guardias, que quedó para nosotros como un lema insuperable:


- "¡Ten cuidado, chaval, y no te duermas, que te meto una autocrítica que te cagas!"


.

miércoles 28 de diciembre de 2011

Aleluyas de Zapopan


Si lo miras bien despacio
no se sabe qué es más grato
para la abuela del cuadro: 
si quedar viuda temprano, 
alimentar veinte gatos,
ver los hijos divorciados
compartiendo los cuidados
y viviendo a su lado.
Ahora que comienza el año
y todo eso ha alcanzado
da gracias con entusiasmo
la Virgen del Rosario.
¡Qué detalle tan bonito
 en este Año Mariano!


Yo enviudé joven y cuando mis hijos se casaron y se fueron me quedé sola y adopté algunos gatos para hacerme compañía y les tomé un gran cariño a mis animalitos hasta que un día mi hija se divorció y se vino a vivir conmigo junto con mi nietecita y ahora soy aún más feliz porque la niña comparte conmigo el gusto y el amor por los gatos y juntas los mimamos y doy gracias a la Virgen del Rosario por darme estos largos ratos de alegría.


.

domingo 25 de diciembre de 2011

24 de diciembre, por la noche






En el Hogar del Transeunte ha terminado la cena que los alojados han consumido en silencio, como siempre.

Hoy tenía pretensiones de gran lujo: Consomé al Jerez, langostinos con salsa mayonesa, muslo de pollo con patatas, melocotón en almibar, polvorones y sidra achampanada.

Es Nochebuena también en esta casa. Se han apagado las luces a las once. Media hora más tarde que los días de diario.

A la doce, María la portuguesa, de origen caboverdiano, se ha puesto de parto y, en veinte minutos, acurrucada y sin ayuda, como las viejas hembras de esta raza milenaria, ha echado al mundo una niña morena y pequeñita que nace ya con el destino prefijado de ir de aquí para allá dando tumbos como han hecho, antes que ella, su madre, su abuela, la abuela de su madre y la abuela de su abuela.

Qué se le va a hacer, no a todos los que nacen en Nochebuena les vienen a adorar Reyes Magos, obispos y pastores.

.

viernes 23 de diciembre de 2011

Educando a Tarzán (21)

.



Quizás fuera esa fiebre literaria que suele acompañar a la adolescencia, el afán de sobresalir en alguna actividad en la manada o el creciente auge alcanzado en aquellos días por los cuentos y relatos.


Lo cierto es que Tarzán estaba empeñado en dedicarse a tal tarea y, necesitado como estaba de alguna orientación, quiso escuchar, como siempre, los consejos de Chita referidos a qué hay que hacer para escribir un buen relato:


-Mira, Tarzán, hijo: para escribir un buen relato hacen falta tres cositas:
                          1. Tener algo que contar.
                          2. Contarlo.
                          3. Callarse a tiempo.


Nada más fácil y raro de encontrar, según parece.


.

domingo 18 de diciembre de 2011

Aleluyas de Zapopan


San Pedro mártir bendito
no trae más que beneficios:
con el golpe en la cabeza
hoy te cura la jaqueca;
si le dan en los riñones,
te cura los sabañones.



El diablo me pinchaba la cabeza con su tridente y me provocaba terribles dolores de cabeza que no me permitían hacer nada más que quedarme quieta en la penumbra sufriendo.  Le recé a San Pedro Mártir que debe haber sufrido también de lo mismo y el santo se apiadó de mí y los dolores disminuyeron hasta desaparecer y ya nunca me duele la cabeza.  Doy gracias infinitas.