sábado, 2 de junio de 2007

LA CASONA DE SIERRA PAMBLEY



En este viejo León de mil rincones nunca podrá pasar inadvertido el enorme caserón de Don Paco que mira como de reojo la vieja catedral y que encierra entre sus muros tanta historia y tantos sueños.

Dicen que el cabildo mandó construir esta casa entre monacal y solariega, con sus salas de tarima antigua, su patio recogido y su puerta carretera, sobre los derruidos muros de un convento que, a su vez, sustituyó a otro edificio clerical dedicado, hace mil años, a la advocación de San Andrés.

Dicen que alguna vez dió posada y descanso a una reina de España y que conoció el tumulto justiciero y popular en los oscuros días del rey Fernando.

Pero, ante todo, esta es y será siempre la casa de D. Francisco Fernández-Blanco y Sierra-Pambley, recibida en herencia de su tío D. Segundo que había decorado inútilmente algunas salas con los lujos importados de la Francia para que sirvieran de marco a un amor imposible y no correspondido con su sobrina Victorina.

Esta es y será siempre la casa madre de esa Fundación que cuatro ilustres amigos soñaron aquella noche del primero de noviembre de 1886 en la cocina solariega de Don Paco, en Villablino. Ellos eran D. Paco Sierra, D. Manuel Bartolomé Cossio, D. Francisco Giner y D. Gumersindo de Azcárate.

Con la generosidad de Don Paco y el afán casi misional de aquellos patriarcas de la Institución Libre de Enseñanza fueron naciendo las escuelas de Villablino, Hospital, Villameca, León o Moreruela.

En tal empresa colaboraron con su trabajo o su apoyo el arquitecto Cárdenas, D. Julio del Campo, D. José María Vicente, D. Publio Suárez o D. Nicóstrato Vela (el padre de otro Vela que pintaba labradores como apóstoles o viceversa, que, para el caso, tanto monta).

En la biblioteca de esta casa, D. Antonio G. de Lama reunía en torno suyo un glorioso plantel de narradores y poetas o atendía, en la penumbra intemporal de aquella sala, a alguna ama de casa que preguntaba, como él contaba tantas veces, si tenía esa novela tan romántica de "Romero y Juliana".

Aquí vienen hoy, recogiendo los sueños de Don Paco, a pelear con los libros, gentes hechas y derechas, curtidas por la vida y las batallas cotidianas.

Desde estas ventanas, como quiso el director del "Filandón", acechaba D. Santos el manjar, cada día mas escaso, de las grajas.

Por eso, si al pasar por aquí hoy, o alguna noche del invierno, veis una sombra asomada a la ventana o escucháis un susurro o un lamento, no levantéis la voz. Es mucha historia la que duerme dentro.
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Texto leído en un recorrido romántico por el viejo León, organizado por el Ayuntamiento, con motivo de las fiestas de San Juan.

7 comentarios:

Ricardo dijo...

Siempre que caminaba por el antiguo centro de la bella León, me quedaba a imaginar cuantas historias de amor, vitoreas, decepciones, guerras, aquellas calles, casas esconderían.
Al leer ese texto, viene a mi la misma buena sensación la de que realmente mantengo el mismo deseo de conocer más y más esas historias.
Gracias querido Paco por una vez más proporcionarme buenos recuerdos.

Cejana dijo...

Hola Paco, me quedé encantada por tus cuentos. La riqueza de detalles llévanos a viajar por rincones de este país maravilloso que es el tuyo.
Gracias por escribir estas cosas.
! Ah! Muy original su ficha técnica, pero... debe ser bueno deteriorar como un buen vino...

Saludos.

Francisco Flecha Andrés dijo...

Estimados Ricardo y Cejana:
Gracias por vuestros comentarios. De todos modos, los méritos son siempre del reino, no del cronista que los cuenta.

Claudia dijo...

A brasilidade com que falo aqui é o reconhecimento honesto e sensível de tantos brasileiros que conhecem León. León foi e sempre será um espaço-tempo de aprendizagens, de intensas alegrias vividas que através de sua história me ensinou a harmonizar o equilibrio entre o ser e o não ser, o querer e o não querer o poder e o não poder.
Querido Paco, mestre competente, justo e dadivoso, vem mostrando que as crônicas não são,vão se fazendo, tecendo a realidade da prática social que faz parte.
Un fuerte abraço

Francisco Flecha Andrés dijo...

Gracias, Claudia, por tu comentario cariñoso que demuestra, una vez más, que los buenos amigos perduran a través del tiempo y ñla distancia

Anónimo dijo...

Si justicia hubiera en esto de internet, que no la habrá (seria chusco que la nueva tecnología lograra eso) este apartado de tu blog sería el mas visitado detrás del de paris hilton que tambien supongo hará reir aunque de otra manera y otros modos.
gracias

papís

Francisco Flecha Andrés dijo...

Gracias, Papís. Intentaré hacer un cuento también sobre Paris Hilton llevando un orinal de oro a la cárcel, o algo así
Salud