sábado, 11 de febrero de 2017

Hortus Sanitatis






La virtud de la engañosa flor de loto: la flor que borra los recuerdos.

Llegó Odiseo con sus hombres, empujados por los vientos caprichosos, a la isla que poblaban los hombres comedores de loto y de aquellos sus frutos melosos del olvido.

Cansados y hambrientos, algunos comieron de esos frutos y olvidaron quiénes eran, su lugar de procedencia y el ansia de volver, después de tantos años y peligros, a Ítaca, la hermosa al atardecer.

Vivieron allí hasta su muerte con otras gentes también desmemoriadas.

Pero jamás volvieron a tener ni un hogar, ni amigos, ni familia.

Que la familia, los amigos y la casa no son otra cosa que el lugar que poblamos con recuerdos.

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