martes, 25 de agosto de 2009

Educando a Tarzán (1)

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Versión narrada



Versión escrita

A QUIEN CORRESPONDA

Después de doce días de un llover torrencial sobre la jungla, salió el Sol y volvió el ajetreo de pájaros y monos.

Tarzán se enfrascó en una febril escalada de liana en liana como si fuera lo último que habría de hacer en esta vida.

Fue entonces cuando Chita, en su sufrido papel de entrenadora, dijo aquello que debería estar escrito en bronce a la puerta de ministerios y despachos:

-"No trepes tan deprisa, hijo, que la arboleda es breve".


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7 comentarios:

daalla dijo...

Magnífica máxima, y decorativa, aunque pocos la cumplen ni en los ministerios ni en los despachos.
Saludos

Francisco Flecha Andrés dijo...

Amigo Daniel: Es que esta Chita habla como Cervantes.
Me ha alegrado mucho ver que has dado por terminadas tus vacaciones y que vuelves "a la carga" en tu magnífico blog.
Saludos

flores rojas dijo...

Trepas hay en todos los sitios. Para mi gusto, los peores son los que conviven cada día con nosotros.

joana dijo...

Vaya! parece que Tarzán y la mona Chita despertaron de una larga siesta veraniega.
Bienvenid@s de nuevo a "la selva".

Francisco Flecha Andrés dijo...

A esos más próximos, flores rojas, es a los que me refiero. Los lejanos apenas nos afectan

Francisco Flecha Andrés dijo...

Cada día, joana, necesito, también yo, las siestas más largas
Saludos

Mauro Navarro Ginés dijo...

Buenísimo. Como siempre, amigo Flecha, clarividente ...