sábado, 29 de marzo de 2008

El largo viaje de la siesta.

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Siempre tuvo la confusa sensación de que los libros eran esa puerta mágica por la que entramos voluntariamente en los mundos que queremos y soñamos, pero también es verdad que, a pesar de su fama de fabulador empedernido, en el fondo de sí mismo, sabía, como todos, que aquello era sólo una forma de hablar, una especie de metáfora.

Por eso, ahora mismo, no sabe cómo interpretar lo sucedido.

Se quedó dormido con el libro abierto sobre el pecho y a la sombra de la higuera en el corral y recorrió los paisajes lejanos de los cuentos: voló a Nunca Jamás con Peter Pan, recorrió las calles tortuosas de Bagdag, bajó por oscuros pasadizos hasta el lago luminoso en el centro de la Tierra y volvió, de nuevo, al territorio casero y familiar, después de todo aquello, como quien despierta de una siesta placentera.

Sólo que, al meter la mano en el bolsillo y encontrarlo repleto de migas de pan, supo que, gracias a aquel viejo recurso, había conseguido, una vez más, regresar de nuevo, sano y salvo, a la calma silenciosa del corral.

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8 comentarios:

Mar dijo...

Acabo de encontrar tu blog, y leí algunos de los cuentos. Ya lo guardo en favoritos para poder visitarlo seguido. Un gusto conocerte. Marcela.

panchoflecha dijo...

Bienvenida, Mar. Siéntete en casa. Pasa siempre que te apetezca. Yo me iré ahora a ver tus blog. A primera vista me ha gustado mucho lo que he visto. Saludos

anónima dijo...

Fue una suerte que ningún pájaro se comiera las migas de pan como ocurre en el cuento de Hansel y Gretel...
Tus historias tienen siempre su punto, y es divertido escucharlas de viva voz.

panchoflecha dijo...

Querida anónima: los pájaros sólo se comen las migas en los cuentos. En la realidad, pierden el sentido por los donuts y los panecillos con semillas de sésamo del McDonald. El pan de hogaza les parece una ordinariez.
Saludos

Epidemor dijo...

Es hermoso este pequeño relato, tiene las palabras exactas.

Me hace recordar como es que a veces me hacen sentir las ficciones...

panchoflecha dijo...

Gracias, Epidemor. Uno escribe para que le guste a gente como tú.
Saludos

amig@ mi@ dijo...

Tan rela como la vida misma...
¿Quien no ha sido transportado a algún sitio de ensueño soñando?
Genial como siempre
Un abrazo

panchoflecha dijo...

amiga mia: ya lo creo que es real. Como que la vida está copiada de los sueños (incluso de las pesadillas)
Un abrazo