
Fue a la salida del Metro en Callao. Salía distraida y un poco aturdida por el calor, los ruidos y la gente. Se lo encontró de repente, casi como una aparición.
-Isabel, corazón ¿Cómo te va? ¡Qué sorpresa después de tantos años! Tenemos que hablar de tantas cosas... ¿Tienes tiempo? ¿Por qué no comemos y me cuentas y te cuento? Me haría mucha ilusión, porque te fuiste así, tan de repente...
Fueron a comer y se repitió, punto por punto, aquella canción de Aute: el recuerdo de aquel día en el cine, viendo "Al Este del Edén", la foto tan mala en la que el más pequeño acababa de nacer, el día en que ella le esperó hora y media en esta misma mesa mientras él estaba en clase de Francés.
-"Oiga, ¿me trae la cuenta?"
-"Calla, que fui yo quien te invitó a comer".
Un adios apresurado. Llámame algún día
-"No te demores, que ya son las cuatro y diez".
Cuando se quedó sola, como recapitulando y poniendo orden y sentido en aquel torbellino inesperado, sólo pudo decirse, resumiendo, que había sido un encuentro tierno, nostálgico, emocionante, si, pero un poco incomprensible porque, a decir verdad, ella ni se llamaba Isabel, ni había estado nunca antes en Madrid, ni nadie le había hablado nunca con tanta emoción y tanto afecto.
12 comentarios:
Una vez más, soberbio.
Gracias, Ricardo; pero si vas a ver, el mayor mérito es el de Aute. Yo sólo he puesto las últimas léneas.
Saludos
Mi enhorabuena. Desde que descubrí su blog paso más por él que por Santo Domingo cuando espero a mi novia.
Francisco
esta muy chevere tu blog...
segui posteando!
ahi te dejo para que lo cheques:
www.tumentepoderosa.blogspot.com
fer
Gracias, Alberto por tu visita y por el elogio. Me alegra que pertenezcas a esta tribu de los Flechas. He pasado por tus blogs y me han gustado.
Espero que tu novia no te haga esperar demasiado porque "el reloj" ya no es lo que era.
Saludos
Gracias, cibersan por la visita y el comentario
Saludos
Gracias por la visita, Don Francisco, me alegro que le gusten.
Y sí, no sólo pertenecemos a la misma tribu de los Flechas, sino que además a la misma comarca riberana. Curiosa coincidencia, cuando la gens, viene de otras tierras más lejanas.
Pasaba por aquí...
Precioso.
Pasaba por aquí...
Preciosa entrada
Felicitaciones apreciado Francisco; como siempre breve , soberbio y contundente.Saludos,
Kapizán
Gracias, Kapi por la visita y por el comentario, ¡tan amable como siempre!
Saludos
Eso si que es un encuentro inesperado. Nada me extraña, ya que la gran urbe es inhóspita en soledad. Para mí es como un país lejano, donde todos son mudos o hablan otro idioma,y, aunque rodeado de gente no sabes con quien hablar ni que decir. Ya también aceptaría la invitación.
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