domingo 11 de mayo de 2008

Desengaño en la charca

.



boomp3.com


No se por qué, la verdad, aquella tarde de agosto sentí de pronto el irrefrenable deseo de besar al sapo de mirada lánguida, amorosa, tierna y pasional que cada tarde seguía ensimismado cada uno de mis movimientos cuando bajaba al estanque a leer aquellos cuentos de princesas mientras me refrescaba chapoteando con los pies en el agua.

El caso es que cuando se me posó en el brazo, como digo, con aquella mirada lángida, amorosa, tierna y pasional, sin saber porqué ni cómo, le bese. Y por el eterno sortilegio de los cuentos, me convertí de inmediato en una rana oronda y regordeta. El sapo sorprendido, tal vez, y enamorado, al parecer, me ofreció amor eterno y compartir con él el trono de la charca.

Promesas no cumplidas, desde luego, que después de haberme seducido (y con la excusa torpemente urdida de que el Frente de Liberación de las Ranas había declarado la república) decidió poner tierra por medio y esconderse para siempre en otra charca.

Y ahora, ya lo veis, aquí estoy seducida y abandonada, sola para siempre y para siempre rana, maldiciendo los cuentos de princesas, los estanques del jardín y los sapos mentirosos de mirada tierna y lánguida.

.

5 comentarios:

am dijo...

Jaja, y este cuento se acabó... o, es que acaba de empezar...?
Te faltó el "continuara"...Que acaba muy mal :(

Hanni dijo...

Estimado Pancho:

Me encantó el cuento de la ranita engañada pobrecita, pero por desgracia todos hemos de pasar por alguna decepción para valorar lo que nos queda. Quiza la ranita aprenda a amar el charquito y abra un SPA. Saludos desde México

joana dijo...

Alguien aparecerá en el estanque y te cambiará la vida, no desesperes. Ten algo de paciencia, recuerda que no hay mal que cien años dure...

Diana dijo...

hola.
...Y, es que ya lo dicen los viejos del lugar! El mundo está al revés!
Por estar, está hasta el mundo de la fantasía. Mira que convertirte el beso en rana en vez de convertir al sapo en príncipe!
Será que las monarquías están en decadencia y ya no compensan?.
Será que el sapo era un cobarde que después de seducirte no quería responsabilidaes?
Será que se vio desbordado de imaginación y pensó que un mileurista no podría "sentar" cabeza y por éso te abandonó?
No sufras por su desplante, no sufras, siempre abrá una amiga que te consuele.
Un relato muy bonito. Gracias por compartirlo.
Desde Coruña te mando un biquiño.
Diana.

panchoflecha dijo...

No le des muchas vueltas, Diana. Tal vez los sapos de comportan así por su propia naturaleza
Un saludo y gracias por la visita y el comentario